La devotísima fiesta de la Visitación de la santísima Virgen instituyó el papa Urbano VI y la publicó el papa Bonifacio IX el año del Señor 1389, tomando por medianera a la Virgen sacratísima para que remediase el cisma peligrosísimo que a la sazón afligía la Iglesia.
FÀTIMA Y EL SANTO ROSARIO
jueves, 2 de julio de 2026
LA VISITACIÓN DE NUESTRA SEÑORA — 2 de julio.
domingo, 31 de mayo de 2026
MES DE MARÍA MEXICANO o sea LAS FLORES DE MAYO CONSAGRADAS A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA. (1868). DÍA 31.
Por Lucio Marmolejo.
Decretado por Lllmo. Sr. Lic. D. Clemente de Jesús Munguía, Obispo de Michoacán, así lo decretó y firmó. México 26 de Diciembre de 1851.
Librería de Rosa y Bouret, 18 calle San José el Real 18. 1868. Propiedad de los editores.
DIA TREINTA Y UNO: 31 de
mayo.
Visita a la Imagen de NUESTRA SEÑORA DE ZAPOPAN, que se venera
en su Santuario, extramuros de la ciudad de Guadalajara.
La célebre y
portentosa Imagen de Nuestra Señora de Zapopan, es el amparo y refugio de la
opulenta ciudad de Guadalajara, y en más de trescientos años que tiene de
veneración de aquellos habitantes, nunca ha desatendido sus ruegos, ni
despreciado sus súplicas; antes bien las ha despachado favorablemente, aun a
costa de asombrosos prodigios, según vamos a ver luego.
Trajo esta Imagen de España el R. P. Fr.
Antonio Segovia, y la llevó consigo en todas sus penosas peregrinaciones
durante la conquista y después de ella, y siempre experimentó su benéfico
patrocinio. El año de 1541 fundó, en compañía de Nicolás de Bobadilla, la villa
de Zapopan, que hoy puede considerarse como un arrabal de Guadalajara, y colocó
en el templo la portentosa Imagen: desde luego comenzó, por
medio de prodigios, a conciliarse la veneración de toda la comarca, y a los
cien años, es decir, en 1641, mandó el Ilmo. Sr. Obispo de Guadalajara, D. Jua
n Ruiz Colmenero, levantar acerca de ellos un a información jurídica. Con esto
se aumentaba cada día más la devoción de los habitantes de Guadalajara,
quienes, no contentos ya con el primitivo templo, determinaron fabricarle otro
aún más suntuoso, y es el bello Santuario en que hoy se venera; hubo algunas
dificultades en su fábrica; pero al fin fue solemnemente dedicado por el lllmo.
Señor D. Nicolás Gómez de Cervantes, en el mes de Setiembre de 1729. Cada día
han ido adornando los devotos de la Señora más y más el templo, y no contentos
todavía con esto, fundaron en el año de 1816 un Colegio de Misioneros Apostólicos,
a expensas de la Sra. Doña María Barrena y Vizcarra, para los mayores cultos de
Nuestra Señora de Zapopan.
Es
la Santa Imagen de escultura, de poco menos de vara y media de alto, de hermosa
proporción y talle bien formado: su advocación es
de la Expectación, por otro nombre de la 0; misterio que se, celebra
solemnemente el día 18 de Diciembre. El año de 1754 fue jurada por la
ciudad de Guadalajara patrona contra las tempestades, y desde entonces comenzó
la costumbre de llevarla anualmente a la Santa Iglesia Catedral el 13 o 14 de
Junio, volviéndola a su Santuario el 4 o 5 de Octubre, y en ambas procesiones
manifiesta aquella hermosa capital su devoción con grandes demostraciones de
regocijo.
Ya indicamos que María en la invocación de esta
Santa Imagen, ha obrado por todo el obispado de Guadalajara tan admirables como
numerosos portentos, los que, en su mayor parte, han sido jurídicamente
autenticados por los lllmo. Sres. Obispos dé la diócesis: el «Zodiaco Mariano» refiere varios, y de ellos y de allí
extractamos los siguientes:
Llevaron una ocasión
la Santa Imagen por todo el Obispado, para solicitar limosnas para su culto, y
habiendo llegado al pueblo de Jochitlan, estaba en él un indio ciego desde su
nacimiento, el cual, lleno de confianza en la Santísima Virgen, se hizo llevar a
su presencia, y habiéndose hecho tocar los ojos con la Santísima Imagen, se
halló en el acto con la vista de que jamás había disfrutado.
Yendo la Santa Imagen
en la peregrinación, 0salió una mañana de Jolapan, y se levantó una tempestad
terrible que inundó todos los alrededores; pero no cayó ni una gota de agua
sobre la Imagen ni sobre los que la llevaban: llegaron al rio Zacatengo, y en
sus riberas había muchas personas detenidas por venir el rio muy crecido y ser
muy impetuoso: entonces los conductores de la Imagen, por un impulso superior,
se arrojaron al rio sin atender a su rápida corriente, y luego que entró en él
esta verdadera arca del Nuevo Testamento, detuvo su ímpetu, y todos los que
estaban detenidos pasaron sin temor alguno.
Un hombre, por
grandes infortunios que le habían sucedido, salió desesperado de su casa sin
saber a dónde ir, y estando ya en el campo, intentó por varias veces ahorcarse
o precipitarse al fondo de una profunda barranca; pero todas ellas se le
apareció la Santísima Virgen, y le impidió que verificara tan diabólico
intento. Estando ya muy entrada la noche, se encontró el hombre en Zapopan, de
cuya prodigiosa Imagen ni tenía noticia: comunicó cuanto le había sucedido al
cura, el cual procuró consolarlo, y lo llevó al Santuario a que hiciera
oración; y en el momento que vio la Imagen, reconoció, tan asombrado como
agradecido, que aquella habia sido su libertadora, y se encontró armado de
heroica paciencia para soportar 0sus trabajos, que terminaron en breve.
Andaba un
muchacho jugando, y habiéndolo arrojado por tierra un carruaje, le pasaron las
ruedas por la cabeza, y se la magullaron completamente, en término de sacarle
los ojos de sus órbitas, y quedando muerto a juicio de todos; pero llevado ante
la Santísima Imagen, al punto resucitó, volviendo a su lugar los ojos y quedando
enteramente sano.
Otros
innumerables prodigios podríamos referir; pero nos hemos extendido mucho: el
que guste, puede leerlos en el «Zodiaco Mariano» concluyamos,
pues, dando muchas gracias a Dios, que así sabe glorificar a su Santísima
Madre, y confiando mucho en que la Virgen poderosísima nos dará virtud en esta
vida y salvación en la otra.
VIDA DE MARÍA
Coronación de María.
No contento el Dios Omnipotente
con recibir a María en la gloria con la pompa y magnificencia extraordinaria
que le concedió en su gloriosa Asunción, dispuso
coronarla como Soberana Emperatriz de todo lo criado. Manda que todos
los moradores del cielo se humillen delante de María, y
el Padre Eterno la corona como a su Hija, el Divino Verbo como a su Madre, y el
Espíritu Santo como a su Esposa, haciéndola desde luego la depositaría
de todos los dones del cielo, el conducto por donde se comunica la divina
gracia, y glorificándola tanto, que todas las inteligencias creadas del cielo y
de la tierra, se empeñarán en vano por comprender su gloria.
GLORIA DE MARÍA
María, hermoso Laurel.
(Laurus nobilis)
Los ilustres guerreros, los Césares, los emperadores, han
ceñido sus frentes con el hermoso follaje del laurel; queriendo simbolizar con
esto su inmarcesible gloria. ¿Cómo,
pues, no ceñir con él la frente de María, para representarnos la gloria, poco
menos que infinita, que recibió en su coronación en el cielo? La ceñiremos, pues, con el laurel;
pero confesando que es un símil muy pobre, una expresión muy débil de la gloría
que posee María Santísima en el cielo; porque ¿cómo
representarla con alegorías humanas, cuando los ángeles no podrían encontrar
una conveniente? Pero ya que no tenemos más, representémonos hoy a María coronada con frescos
laureles, tomando posesión del Imperio del cielo y de la tierra, y confesémonos
regocijados los últimos y más indignos de sus súbditos.
ORACIÓN
¡Poderosísima
Virgen María, Emperatriz del cielo y de la tierra, Reina y Soberana de todo lo
criado y Madre, Señora y Abogada nuestra! anonadados al contemplar tu
elevada grandeza, recordamos hoy llenos de júbilo la excelsa gloria a que
fuiste exaltada el día de tu coronación en el cielo, y confesándonos los más
viles y despreciables pecadores en tu augusta presencia, nos postramos a tus
reales plantas, reconocemos, alabamos y bendecimos tu maternal bondad, que no
obstante tu elevada grandeza y nuestra suma pequeñez, te dignas atendernos y
favorecernos, y aun nos permites te llamemos con el dulce nombre de Madre. ¡Oh Gran Señora! auxílianos, para, que correspondamos
a tan grande y singular favor: protéjanos en todo
como a la dichosa ciudad de Guadalajara por medio de tu Santa Imagen de Zapopan,
y fuertes así contra los ataques de nuestros tres enemigos capitales,
observaremos en esta vida los preceptos de la divina ley de tu Santísimo Hijo,
y a la hora de la muerte, con tu poderosa asistencia, te iremos a proclamar en
el cielo nuestra augusta Soberana y nuestra tierna Madre. Amén.
ORACIÓN
Que se dirá todos los días antes de la meditación.
Advierte, alma mía, que estás en la presencia de Dios, mas íntimamente presente a Su Majestad, que a ti misma. Está mirando él Señor todos tus pensamientos, afectos y movimientos interior y exteriormente. Lo que eres delante de Dios, eso eres y nada más: pobre, miserable é inmunda, con la abominable lepra de todos los pecados con que has ofendido hasta aquí su infinita bondad. Pero el Señor, obligado del peso de su misma infinita misericordia, desea más que tú misma darte el perdón general de todas tus culpas y el logro de esta meditación. ¿Qué hicieras, si supieras que era la última de tu vida? Puede ser que no tengas otra de tiempo tan oportuno. Ahora puedes conseguir con un pequé de corazón, lo que no conseguirán con eterno llanto los condenados en el infierno, que es el perdón de tus pecados. Alerta, pues: no pierdas tiempo tan precioso, por amor de Dios.
Creo, Señor, que estáis íntimamente presente a mi corazón. Os doy las gracias por los innumerables beneficios que he recibido, y recibo en cada instante, de vuestra infinita liberalidad y misericordia, especialmente porque me habéis conservado hasta aquí la vida, habiendo yo merecido tantas veces las penas del infierno por mis pecados. Concededme, Padre amorosísimo, un corazón agradecido a vuestras grandes misericordias, y el logro de esta meditación, a mayor honra y gloria vuestra y bien de mi alma. Esté yo en vuestra divina presencia con la humildad, atención y reverencia de alma y cuerpo que corresponde en una vilísima criatura, cual yo soy, que tantas veces os ha despreciado con ofenderos en vuestra misma presencia. Detesto de todo corazón mis pasadas ingratitudes; las aborrezco, por ser ofensas de vuestra infinita bondad: me pesa en el alma de haberos ofendido, por ser quien sois. Quisiera deshacer todos mis pecados, por ser desprecio de un Dios infinitamente bueno. Dadme, Criador y Dueño mío amabilísimo, verdadera contrición de todos mis pecados, y propósito firmísimo de la enmienda.
Bien conozco que no hay en mí otra cosa que la nada, y sobre la nada el pecado. No soy en vuestra divina presencia más que un condenado, y condenado tan innumerables veces, cuantas he repetido las ofensas de vuestra infinita bondad. Compadeceos, Dios mío, de mis tinieblas: no permitáis que pierda tiempo tan oportuno. Enseñadme a tener oración; regid mi memoria; alumbrad mi entendimiento; moved mi voluntad. Obligaos de vuestra misma bondad y de los méritos infinitos de vuestra Santísima vida, pasión y muerte, y de los méritos é intercesión de vuestra Santísima Madre. Poned, Señora, en mi corazón aquellos pensamientos, afectos y determinaciones que son del agrado de vuestro Santísimo Hijo.
MEDITACIÓN
1°—Contemplemos la espléndida magnificencia del
Señor, que premió de un modo tan grandioso las relevantes virtudes de su
Santísima Madre, coronándola en el cielo
como Reina de todas las criaturas, y solo inferior a su Divina Majestad.
2º—Consideremos cuán grande, cuán sublime y
excelsa es la gloria de que María disfruta en su elevado trono, colocado a la
diestra del de su Santísimo Hijo, y alegrémonos
en gran manera al pensar que su poder es proporcional a su gloria, y que lo
empleará en favor nuestro, como una Madre en favor de sus hijos.
3º—Proclamemos a María con todo nuestro corazón, como a nuestra Reina y Señora, y honrémonos, confesándonos
sus súbditos y esclavos, confiando mucho en su favor y rogándole por la
mediación de la milagrosa Imagen de Nuestra Señora de Zapopan, que nos ampare y
proteja como a la dichosa ciudad de Guadalajara.
ORACIÓN
Que se dirá todos los días después de la Meditación.
¡Clementísimo Dios y Señor de mi corazón! ¡dulcísimo Jesús mío! ¡sacramentado dueño de mi alma! Os doy las gracias con todo el afecto de mi pobre corazón, porque me habéis concedido este tiempo para que medite. Perdonad, Señor, las distracciones, negligencias, flojedad y todos los demás defectos en que he incurrido en esta Meditación: quedo en ella convencido.... y resuelto.... Conozco que todos mis pecados, aunque tan enormes, no pueden extinguir vuestra infinita bondad: en ella espero firmemente que me habéis de ayudar con vuestra gracia, para que eternamente os ame, os sirva, conozca y ponga por obra vuestra santísima voluntad. Asi lo espero de vuestra infinita piedad y misericordia, y de los méritos y poderosísima intercesión de vuestra Santísima Madre.
—Ave María.
CANTO
Subió, por fin, María
Mas allá de los astros rutilantes,
Y se sentó en su trono de diamantes
Cerca, muy cerca, del Señor del día.
A sus pies se postraron
Ángeles y querubes inmortales,
Y todas las criaturas celestiales
Como a su augusta Reina la aclamaron.
Entonces el Padre Eterno
Puso en sus sienes la imperial corona,
Que a sus augustas plantas eslabona
Los cielos y la tierra y el infierno.
También como a su Madre
Le colocó sobre su hermosa frente
Espléndida corona refulgente
Él Hijo Eterno del Eterno Padre.
Y al término llegada
De su glorioso y singular destino,
La coronó el Espíritu Divino
Como a su tierna Esposa inmaculada.
Al mirar gloria tanta,
Los ángeles de amor se estremecieron,
Y sus labios purísimos pusieron
Donde puso su pie la Virgen Santa.
Nosotros humillemos
Nuestra cabeza altiva y orgullosa,
Y a esta Virgen tan grande y poderosa,
Señora y Reina nuestra confesemos.
PRÁCTICA PARA MAÑANA
Recibir Sacramentalmente el
adorable cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo, y si hubiere algún
obstáculo invencible, al menos comulgar espiritualmente.
sábado, 30 de mayo de 2026
MES DE MARÍA MEXICANO o sea LAS FLORES DE MAYO CONSAGRADAS A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA. (1868). DÍA 30.
Por Lucio Marmolejo.
Decretado por Lllmo. Sr. Lic. D. Clemente de Jesús Munguía, Obispo de Michoacán, así lo decretó y firmó. México 26 de Diciembre de 1851.
Librería de Rosa y Bouret, 18 calle San José el Real 18. 1868. Propiedad de los editores.
DIA TREINTA: 30 de mayo.
Visita a la Imagen de NUESTRA SEÑORA DEL ZAPE, que se
venera en la iglesia del pueblo de este nombre.
Esta Santa Imagen, que algunos suelen llamar Nuestra
Señora de los Mártires, por los religiosos que murieron en la sublevación de
los Tepehuanes, es sin duda la más venerada de todo el Estado y Diócesis de
Durango, siendo muchos los peregrinos que constantemente la visitan.
He
aquí su historia:
Estaba en las
misiones de Tepehuana el Padre Juan del Valle, que era devotísimo de la
Santísima Virgen, y la celebraba siempre con cuanta magnificencia podía: para
más promover el culto de la Señora, mandó hacer a México una bellísima Imagen
suya el año de 1616, y preparó entonces la fiesta con mayor solemnidad, para
colocar la Santísima Imagen en la iglesia del pueblo del Zape. Pero sobrevino la
espantosa sublevación de los indios tepehuanesa, y en 18 de Noviembre del
citado año 1616, entraron a dicho pueblo, dieron muerte a todos los misioneros,
y destruyeron la Santa Imagen, ultrajándola mucho y arrojándola por fin
despedazada en un pozo. Sabiendo esto un capitán que se hallaba en Guanacebí,
hizo voto a Dios de que, si le libraba de los indios, mandaría hacer otra Imagen
de la Santísima Virgen, y la adornaría cuanto pudiese. Esta Imagen a quien se
consagra este día, fue hecha, en efecto, en cumplimiento del voto, y colocada
con gran pompa en la iglesia del pueblo del Zape tan luego como calmó la
tempestad, siendo desde luego el amparo y consuelo de aquel pueblo y sus
contornos y de todo el Estado de Durango; de suerte que, según dijimos, esta
iglesia es el Santuario más venerado de todo él.
El autor del «Zodiaco
Mariano» asegura ser muchos los prodigios obrados por medio de esta
Soberana Imagen; de sanidades de
enfermedades peligrosas, de haberse libertado muchos caminantes de inminentes
peligros, y otros varios que no especificamos por no haberlos encontrado
descritos.
VIDA DE MARÍA
Asunción de la Santísima Virgen.
Murió María, y su cadáver Sacratísimo está ya depositado
en un lúgubre sepulcro; pero ¿qué será posible que allí permanezca hasta el día de la
resurrección general? Él cuerpo que llevó en su seno al Redentor, el
cuerpo que alimentó con la leche de sus purísimos pechos al Hijo del Altísimo,
el cuerpo castísimo de María, cuya pureza superó a la de los espíritus
celestiales, ¿podrá ser pasto de gusanos? ¿podrá
ser vuelto a la tierra de que fue formado? ¡Oh! no,
mil veces no: Dios extiende su omnipotente mano sobre
ese cuerpo, María resucita, sale triunfante del sepulcro; es asunta al cielo, y
toma posesión de un trono muy cerca del solio de la Santísima Trinidad.
IMM0RTALIDAD DE MARÍA
María, inmarcesible Siempreviva.
(Aizóon canariense)
La planta de la siempreviva, según lo indica su mismo
nombre, permanece fresca y lozana en todas las estaciones del año; jamás pierde el jugo de sus hojas,
nunca se aja, ni se marchita: he aquí por qué los poetas la han escogido con
muy justa razón, para simbolizar la inmortalidad. Nosotros
representémonos hoy a María como lozana siempre viva, inmortal, porque su
santísimo cuerpo jamás se marchitó; inmortal porque vive y vivirá en el cielo,
que es la mansión de los vivientes, por toda una eternidad: inmortal, porque su
memoria no se acabará jamás entre los hombres que la proclamamos nuestra vida,
nuestro amparo y nuestra felicidad, porque es nuestra Madre.
ORACIÓN
¡Sacratísima
Virgen María, Madre y Señora nuestra! llenos de admiración te
contemplamos hoy resucitada y asumpta al cielo en cuerpo y alma, para tomar posesión
del trono sublime de que te hicieron digna tus heroicas virtudes. Los espíritus
celestiales se ven unos a otros llenos de admiración, y se preguntan asombrados:
¿quién es esta que sube del desierto, hermosa como
la Luna, escogida como el Sol, y terrible como un ejército en orden de batalla?
Por esa única y singular prerrogativa que te concedió el Señor, te suplicamos humildemente, que nuestras
almas suban al cielo, así como tú subiste en cuerpo y alma, para alabarte y
bendecirte en aquella mansión de las eternas delicias por todos los siglos. Amén.
ORACIÓN
Que se dirá todos los días antes de la meditación.
Advierte, alma mía, que estás en la presencia de Dios, mas íntimamente presente a Su Majestad, que a ti misma. Está mirando él Señor todos tus pensamientos, afectos y movimientos interior y exteriormente. Lo que eres delante de Dios, eso eres y nada más: pobre, miserable é inmunda, con la abominable lepra de todos los pecados con que has ofendido hasta aquí su infinita bondad. Pero el Señor, obligado del peso de su misma infinita misericordia, desea más que tú misma darte el perdón general de todas tus culpas y el logro de esta meditación. ¿Qué hicieras, si supieras que era la última de tu vida? Puede ser que no tengas otra de tiempo tan oportuno. Ahora puedes conseguir con un pequé de corazón, lo que no conseguirán con eterno llanto los condenados en el infierno, que es el perdón de tus pecados. Alerta, pues: no pierdas tiempo tan precioso, por amor de Dios.
Creo, Señor, que estáis íntimamente presente a mi corazón. Os doy las gracias por los innumerables beneficios que he recibido, y recibo en cada instante, de vuestra infinita liberalidad y misericordia, especialmente porque me habéis conservado hasta aquí la vida, habiendo yo merecido tantas veces las penas del infierno por mis pecados. Concededme, Padre amorosísimo, un corazón agradecido a vuestras grandes misericordias, y el logro de esta meditación, a mayor honra y gloria vuestra y bien de mi alma. Esté yo en vuestra divina presencia con la humildad, atención y reverencia de alma y cuerpo que corresponde en una vilísima criatura, cual yo soy, que tantas veces os ha despreciado con ofenderos en vuestra misma presencia. Detesto de todo corazón mis pasadas ingratitudes; las aborrezco, por ser ofensas de vuestra infinita bondad: me pesa en el alma de haberos ofendido, por ser quien sois. Quisiera deshacer todos mis pecados, por ser desprecio de un Dios infinitamente bueno. Dadme, Criador y Dueño mío amabilísimo, verdadera contrición de todos mis pecados, y propósito firmísimo de la enmienda.
Bien conozco que no hay en mí otra cosa que la nada, y sobre la nada el pecado. No soy en vuestra divina presencia más que un condenado, y condenado tan innumerables veces, cuantas he repetido las ofensas de vuestra infinita bondad. Compadeceos, Dios mío, de mis tinieblas: no permitáis que pierda tiempo tan oportuno. Enseñadme a tener oración; regid mi memoria; alumbrad mi entendimiento; moved mi voluntad. Obligaos de vuestra misma bondad y de los méritos infinitos de vuestra Santísima vida, pasión y muerte, y de los méritos é intercesión de vuestra Santísima Madre. Poned, Señora, en mi corazón aquellos pensamientos, afectos y determinaciones que son del agrado de vuestro Santísimo Hijo.
MEDITACIÓN
1°—Meditemos en la gloriosa Asunción al cielo de
la Santísima Virgen María: contemplémosla
resucitada triunfante, que salió del sepulcro y fue elevada majestuosamente al
cielo, en alas de los espíritus celestiales, y démosle los más afectuosos
parabienes por tan extraordinario y singular honor.
2º—Demos humildes y rendidas gracias a Dios Nuestro Señor,
por este nuevo y magnífico don de su omnipotencia
infinita en favor de María Santísima, pues quiso
glorificar, no solamente su purísima alma, sino también su sagrado cuerpo, no
permitiendo que esperase la resurrección universal para ir al cielo.
3º—Pongamos a la vista de la misma Gran Señora todos
estos singulares honores que Dios le concedió, y pidámosle por ellos que nos mire con ojos de misericordia, que nos
proteja en las adversidades, que nos defienda en las tentaciones, y que nos
salve a la hora de nuestra muerte.
ORACIÓN
Que se dirá todos los días después de la Meditación.
¡Clementísimo Dios y Señor de mi corazón! ¡dulcísimo Jesús mío! ¡sacramentado dueño de mi alma! Os doy las gracias con todo el afecto de mi pobre corazón, porque me habéis concedido este tiempo para que medite. Perdonad, Señor, las distracciones, negligencias, flojedad y todos los demás defectos en que he incurrido en esta Meditación: quedo en ella convencido.... y resuelto.... Conozco que todos mis pecados, aunque tan enormes, no pueden extinguir vuestra infinita bondad: en ella espero firmemente que me habéis de ayudar con vuestra gracia, para que eternamente os ame, os sirva, conozca y ponga por obra vuestra santísima voluntad. Asi lo espero de vuestra infinita piedad y misericordia, y de los méritos y poderosísima intercesión de vuestra Santísima Madre.
—Ave María.
CANTO
Se alzó la Virgen como el Sol
radiante
Y su sepulcro lúgubre dejó,
Y la luz de su cuerpo fulgurante
Del arcángel la vista deslumbró.
Se alzó como se alza vencedora
La palma entre las flores del jardín,
Y postrado a los pies de su Señora,
Se humilló en su presencia el querubín.
Vinieron los espíritus del cielo
Cual pueblo ante caudillo triunfador,
Y a la Virgen alzaron desde el suelo
Hasta cerca del trono del Señor.
Los ángeles de asombro se
extasiaban
Al contemplar tan singular Mujer,
Y unos a otros luego preguntaban
Quién aquella Criatura podría ser.
¿Quién es,
decían, quién es esta Criatura
Bella como de aurora el arrebol,
Como la Luna y las estrellas pura,
Brillante y escogida como el Sol?
¿Quién
es esta que sube del desierto
En brazos de su Amado y su Señor,
Que abandonando su sepulcro yerto
Viene á reinar á la eternal mansión?
¡Ah! la Madre de Dios es la que sube,
Que sobre cielo y tierra va a reinar:
Por eso encima de una blanca nube,
En el espacio la miráis vagar;
Por eso veis que a recibirla viene
Hasta la tierra el eternal Jehová,
Y la conduce al trono que le tiene
Junto a su solio preparado ya.
PRÁCTICA PARA MAÑANA
La tercera parte del Rosario de misterios gloriosos.


















