domingo, 30 de agosto de 2026

MES DEDICADO AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA. DÍA VIGESIMO SEPTIMO.

 


Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”

de San Juan Eudes (1601-1680)



CONDICIONES


En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y si no le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.



ACTO DE REPARACIÓN
AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA



   ¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.

   Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.




—Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.




JACULATORIAS


¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!


Refugio de pecadores, rogad por nosotros.


¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!




MEDITACIÓN DÍA VIGESIMO SEPTIMO (27 de agosto)

 

 

 

   De otras muchas prerrogativas del Corazón de la Santísima Virgen, que le hacen digno de una gran veneración.

 

   Notad cinco maravillosas prerrogativas del Corazón de Nuestra Madre admirable, que le hacen digno objeto de veneración a los Ángeles y a los hombres.

 

   Es la primera la de ser principio vital de esta Madre divina, principio de todas las funciones de su vida corporal y sensible, tan santa en sí misma y en sus acciones; principio de vida de la Madre de Dios; de la vida de la que dio a luz al Hijo de Dios; de la vida de la Reina del Cielo y de la tierra; de la vida de quien Dios escogió para dar la vida a todos los hijos de Adán, precipitados en el abismo de la muerte eterna; de una vida tan noble, en fin, tan digna y tan santa, que es más preciosa delante de Dios que todas las vidas de los hombres y de los Ángeles juntos.

 

   La segunda prerrogativa de este Santo Corazón, es la de haber preparado y ofrecido la Sangre virginal de que se formó el Sagrado Cuerpo del Hombre-Dios, en las purísimas entrañas de su preciosa Madre. Notad, os ruego, cómo no digo que Nuestro Señor Jesús haya sido formado en su Encarnación en el Corazón de su Madre. Es éste un error que según el Cardenal Cayetano se originó en su tiempo, y que ha sido frecuentemente condenado y rechazado como herejía perniciosa directamente opuesta a la expresión del Ángel: “concebirás en tu seno”. Un error que venía a destruir la divina Maternidad de Nuestra Reina, porque si no había concebido al Hijo de Dios en su virginal seno, no sería realmente Madre suya. Mi afirmación es que su Corazón ha elaborado y prestado la Sangre de que se formó su Cuerpo.

 

   Comparten esta afirmación muchos Doctores de nota al decir que si la Santísima Virgen fue presa en un principio de turbación y temor frente a las alabanzas del Ángel, su sangre se concentró rápida y abundantemente, como acontece en tales casos, en su Corazón para fortalecerla; y que al asegurarla y declararle el Santo Arcángel Gabriel los grandes planes de Dios sobre Ella, este mismo Corazón fue invadido por una gran alegría, que al abrirse y dilatarse como una preciosa rosa, salió de él Sangre hacia las purísimas entrañas, de que el Espíritu Santo se sirvió para formar el Sagrado Cuerpo del Salvador, juntándolo con la Sangre virginal de las mismas entrañas; como era menester para la realización del misterio de la Encarnación.

 

   Mas para mejor inteligencia de esto, advertid en primer término que los Santos Padres, lo mismo que el Sexto Concilio general habido en Constantinopla, aseguran que la materia que la Santísima Virgen ha dado para formar el Cuerpo del Verbo eterno, ha sido su Purísima Sangre.

 

   En segundo lugar, tened presente, que el corazón dispone de dos cavidades, en una de las cuales se encuentran pequeños orificios por donde circula la sangre en comunicación con las restantes partes del cuerpo. Sea lo que fuere sobre el lugar de origen, todos convienen en que la sangre toda del cuerpo humano pasa por el corazón, que en él se perfecciona y transforma, sin que se haga de ella empleo alguno ni en la nutrición del cuerpo, ni en la generación o conservación de la vida, ni en otra función cualquiera, antes de recibir su última transformación en el corazón.

 

   Esto sentado, bien puede afirmarse con toda verdad, o que la Purísima Sangre de que fue formado el Cuerpo adorable de Jesús, en el sagrado seno de María brotó directa e inmediatamente del maternal Corazón de esta Virgen divina, al tiempo de la Encarnación del Hijo de Dios; o, que de no haber brotado inmediatamente, en Él tomó partida y origen; y que el Corazón virginal es su primera fuente. Y que, si no ha tomado su primer origen, por Él ha pasado y en Él ha recibido las cualidades y las convenientes y necesarias disposiciones para ser empleada en la inefable generación y admirable alumbramiento del Niño Dios en las benditas entrañas de la Madre de Dios.

 

   Por mi parte preferiría la primera de las tres proposiciones, por ser más ventajosa para el divino Corazón de nuestra gloriosa Reina, y por estar respaldada con la autoridad de un sin número de grandes doctores, principalmente en la forma explicada por Cartagena, cuando afirma que el Espíritu Santo se sirvió de una porción de la Purísima Sangre de la Santísima Virgen brotada de su Corazón, junto con la Sangre virginal de sus benditas entrañas, dispuesta ya a la realización del misterio de la Encarnación, para formar el Cuerpo adorable del Niño Dios.


—Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.





DEPRECACIONES
(Súplicas)


Para todos los días



1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Avemaría.

2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Avemaría.

3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Avemaría.

4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Avemaría.

5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Avemaría.





ORACIÓN FINAL



   ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.





Fuente: Cristo ¿Vuelve o no vuelve?

 

sábado, 22 de agosto de 2026

FIESTA DEL INMACULADO CORAZÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA. —22 DE AGOSTO.

 


 

Fuentes de gracias son todas las fiestas que se celebran en la Iglesia; especialmente las de Nuestro Señor y su bendita Madre. Pero como el corazón es la sede del amor y de la caridad, y como la caridad es la reina de las demás virtudes y la fuente de todas las gracias, la fiesta del Purí­simo Corazón de la Madre admirable es como el corazón y la reina de todas las otras.

 



Día de la fiesta

 

El Sacratísimo Corazón de la Bienaventurada Virgen, objeto de la fiesta.

 

Excelencia del Corazón de María.- Consideremos con atención cuál es el objeto de esta fiesta: es el Corazón Sagrado de la Reina del cielo y de la tierra; es el Corazón de la Suprema Emperatriz del universo; es el Corazón de la Hija predilecta y muy amada del Padre; es el Corazón de la Madre de Dios; es el Corazón de la Esposa del Espíritu Santo; es el Corazón de la bondadosísima Madre de todos los fieles; es el Corazón más digno, más noble, más elevado, más generoso, más excelente, más caritativo, más amado, más amable y más amado de todos los corazones de las meras criaturas. Es un Corazón del todo abrasado de amor a Dios y totalmente inflamado de caridad para con nosotros; merecería tantas fiestas como actos de amor hizo a Dios y actos de caridad hacia nosotros. Unid a Él, el Corazón de Jesús que no forma sino un solo corazón con el de su queridísima Madre, por unidad de espíritu, de afecto y de voluntad. Unidle también todos los corazones de todos los Ángeles y de todos los Santos que no forman entre sí y con el de su Padre y el de su Madre, sino un solo Corazón.

 

He aquí el objeto de esta fiesta: muy grande, muy admirable, y digno de veneración y de alabanzas infinitas.

 

Concebid, pues, un gran deseo de celebrarla con toda la devoción que os sea posible.

 

El Corazón de María se nos ha sido dado. - Considerad que esta fiesta es un día de gozo extraordinario para nosotros, porque el Corazón de nuestra divina Madre nos pertenece por cuatro títulos:

 

 

porque el eterno Padre nos lo ha dado.

porque el Hijo de Dios nos lo ha dado.

porque el Espíritu Santo nos lo ha dado.

porque también Ella nos lo ha dado.

 

Y como el Corazón de Jesús, y todos los Corazones de los Ángeles y de los Santos no forman con ese Corazón que es nuestro, sino uno solo, todos esos Corazones también nos pertenecen.

 

¡Oh, el tesoro!, ¡oh la dicha y el bien nuestro! ¡Oh, cuán ricos somos! ¡Oh, qué gozosos y agradecidos debemos estar!

 

¡Oh, queridísimo Jesús mío!, ¿qué os daré por tantos favores como recibo sin cesar de vuestra infinita bondad y de la caridad incomparable de vuestra Santísima Madre? Os ofrezco mi corazón, que os pertenece por mil títulos. Pero... ¿qué es ofreceros el corazón de un pobre pecador? Os ofrezco el corazón de todos vuestros Ángeles y de todos vuestros Santos. Pero esto es poco todavía, comparado con el tesoro inmenso que me disteis al darme el Corazón de vuestra Santísima Madre.

 


Os ofrezco ese Corazón que os agrada más Él solo, que todos los corazones del universo. Pero esto no basta aún para cumplir, yo, íntegramente todas mis obligaciones. Os ofrezco vuestro Corazón adorable, todo abrasado de amor inmenso e infinito hacia Vos y hacia vuestro Padre divino.

 

Sacado del Blog Sancta Mater Dei.


viernes, 21 de agosto de 2026

CORONILLA AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA.

 


CORONILLA EN HONOR DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

 

 

Para que los fieles tengan siempre más fervorosa devoción al sagrado é inmaculado Corazón de la Virgen María, la Santidad de Pio IX, accediendo a las instancias del Obispo de Verona, concedió al que rezare contrito de corazón la siguiente Coronilla, 300 días de indulgencia que puede ganar diariamente; y al que tuviere la piadosa costumbre de rezarla todos los días, le concede indulgencia plenaria, una vez al mes, el día en que, confesado y comulgado, visite una iglesia u oratorio público, rogando allí por algún tiempo según la intención de Su Santidad; conforme se desprende del decreto de la sagrada Congregación de Indulgencias, de 11 de diciembre de 1854.

 

 

1— ¡Oh Virgen Inmaculada, que, concebida sin pecado, dirigisteis todos los movimientos de vuestro purísimo Corazón a aquel Dios que fue constantemente el objeto de vuestro amor, siempre sumisa a su divina voluntad! alcanzadme, que aborreciendo de todo corazón la culpa, aprenda de Vos a vivir resignado a la voluntad del Señor.

 

—Un Padre nuestro y siete Ave Marías.

 

¡Oh Corazón traspasado de dolor! Haz que el mío se abrase de amor.

 

II. Admiro ¡oh María! aquella profunda humildad con que se turbó vuestro bendito Corazón, al oír el anuncio honroso que os hizo el arcángel san Gabriel, dé que estáis escogida por Madre del Hijo del Altísimo, protestando Vos que erais su más humilde esclava; y confuso yo en vista de mi soberbia, os pido la gracia de un corazón contrito y humillado, para que, conociendo mi miseria, pueda llegar a conseguir aquella gloria que está prometida a los verdaderos humildes de corazón.

 

III. ¡Oh Corazón dulcísimo de María, precioso tesoro en que la Virgen bendita conservaba las palabras al considerar los sublimes misterios que oía de su Hijo Jesús, porque no sabía vivir sino por Dios! ¡cuánto me confunde la tibieza de mi corazón! ¡Ah Madre muy amada! Alcanzadme que meditando en mi corazón la ley santa de Dios, me esfuerce en imitaros en el fervoroso ejercicio de las virtudes cristianas.

 

IV. ¡Oh gloriosa Reina de los Mártires, cuyo sagrado Corazón en la pasión de vuestro Hijo fue acerbamente traspasado de aquella espada que os había profetizado el santo viejo Simeón! alcanzad a mi corazón una verdadera fortaleza y una santa paciencia en sufrir las tribulaciones y adversidades de esta miserable vida, a fin de que, crucificando mi carne con su concupiscencia, y siguiendo la mortificación de la cruz, muestre ser vuestro verdadero Hijo.

 

V. ¡Oh mística rosa, María, cuyo amabilísimo Corazón, ardiendo en las llamas más vivas de caridad, nos aceptó por hijos al pie de la cruz, llegando a ser de este modo nuestra más tierna Madre! ¡oh! Hacedme sentir la dulzura de vuestro maternal Corazón y la fuerza de vuestro poder delante de Jesús en todos los peligros de mi vida, y particularmente en la hora terrible de mi muerte, a fin de que, unido mi corazón al vuestro, ame siempre a Jesús ahora y por los siglos de los siglos. Así sea.

 

—Dirijámonos ahora al santísimo Corazón de Jesús para que nos inflame en su santo amor.

 

¡Oh divino Corazón de mi Jesús! me consagro á Vos, y lleno de gratitud por tantos beneficios como he recibido y recibo de vuestra caridad infinita, os doy gracias de todo corazón por haberme dado a vuestra santísima Madre, encomendándome a ella como á hijo suyo en la persona de vuestro discípulo amado. ¡Oh! haced que mi corazón esté siempre inflamado en vuestro amor, y que halle en vuestro dulcísimo Corazón su paz, su refugio y su felicidad.


martes, 18 de agosto de 2026

MES DEDICADO AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA. DÍA DECIMOCTAVO.

 


Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”

 

de San Juan Eudes (1601-1680)

 

 

CONDICIONES

 

En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y si no le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.

 

 

ACTO DE REPARACIÓN

AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

 

 

 

 

   ¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.

 

   Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.

 

 

 

—Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.

 

 

JACULATORIAS

 

 

¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!


Refugio de pecadores, rogad por nosotros.


¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!




MEDITACIÓN DÍA DECIMOCTAVO (18 de agosto).

 

 

   La segunda excelencia del virginal Cuerpo de la Reina del Cielo es la de haber sido expresamente formado para Nuestro Señor Jesucristo, y para Él sólo. Fue creado el Cielo para ser morada de los Ángeles y de los Santos; pero el Cuerpo glorioso de María es un cielo creado exclusivamente para morada del Rey de los Ángeles y del Santo de los Santos. ¡Oh divina Virgen!, vuestra purísima sangre ha sido creada para materia del Cuerpo adorable de Jesús; vuestro sagrado seno, para recibirle durante nueve meses; vuestros benditos pechos para amamantarle; vuestros santos brazos para sostenerle; vuestro seno y virginal pecho para hacerle reposar; vuestros ojos, para mirarle y cubrirle con sus lágrimas dolientes y amorosas; vuestros oídos, para escuchar sus divinas palabras; vuestro cerebro para emplearse en la contemplación de su vida y de sus misterios; vuestros pies, para conducirle y acompañarle a Egipto, Nazaret, Jerusalén, al Calvario, y demás lugares por los que anduvo; vuestro divino Corazón, para amarle, y amar cuanto Él amaba.

 

   La tercera excelencia del Sagrado Cuerpo de la Madre admirable, es la de haber sido animado por el Alma más santa que haya existido, después del Alma adorable de Jesús. Con respecto a lo cual puede afirmarse que los órganos de este Santo Cuerpo han servido para las más altas y excelentes funciones que pueden darse, después de las del Alma deificada del Hijo de Dios.

 

   Paréceme oír al gran Apóstol San Pablo cuando protesta con orgullo que, sea en vida, sea en muerte, Jesucristo será siempre glorificado en su cuerpo. Si Cristo es glorificado en el cuerpo de un Apóstol, que llama a su mismo cuerpo, cuerpo... de pecado y de muerte, ¡qué gloria no recibirá en el Cuerpo de su divina Madre, que es fuente de vida inmortal, y en el cual no tuvo entrada el pecado, por haber sido santificado juntamente con el alma desde el mismo instante de su Concepción inmaculada! Con tal motivo la llama en su liturgia, el Apóstol Santiago, apellidado hermano del Señor: “Virgen santísima, inmaculada, bendita sobre todas las cosas, siempre dichosa e irreprensible en todos sus modales”.

 



—Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.

 

 

 

DEPRECACIONES

(Súplicas)

 

 

Para todos los días

 

 

 

1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Avemaría.

 

2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Avemaría.

 

3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Avemaría.

 

4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Avemaría.

 

5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Avemaría.

 

 

 

ORACIÓN FINAL

 

 

   ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

 

 

Fuente: Cristo ¿Vuelve o no vuelve?

 


miércoles, 5 de agosto de 2026

NUESTRA SEÑORA DE LAS NIEVES O DEL PESEBRE. —5 de agosto.

 



Celebra la santa Iglesia la fiesta de Nuestra Señora de las Nieves el 5 de agosto por la razón que aquí diré:

 

   Siendo sumo pontífice Liberio, hubo en Roma un caballero muy noble y rico, llamado Juan Patricio, el cual estaba casado con una señora principal, o igual suyo en todo, de la cual al cabo de muchos años no tenía hijos: y aunque los deseaban mucho estos caballeros; pero como eran tan temerosos de Dios, como ricos y no menos piadosos que ilustres, se conformaban con su voluntad, entendiendo, que no darles sucesión era lo que mejor les estaba; pues así lo ordenaba él con su paternal providencia. Eran muy devotos de la Virgen María nuestra Señora, y determinaron tomarla por heredera de sus grandes riquezas: y para acertar mejor a servirla, hicieron grandes plegarias, limosnas y buenas obras, suplicándole que los encaminase, y mostrase en que obra quería que ellos gastasen su hacienda en su servicio. Oyó la Reina del cielo las oraciones, que con tanto afecto Juan Patricio y su mujer le hacían; y una noche que fue la precedente al quinto día de agosto, cuando los calores son excesivos en Roma, habló entre sueños a los dos, cada uno por sí, y les dijo, que la mañana siguiente fuesen al collado Ezquilino, y que, en la parte de él, que hallasen cubierta de nieve, le edificasen un templo, donde ella fuese honrada de los fieles, y que haciendo esto, se tendría por su heredera y bien servida. 




   La mañana siguiente confirieron entre sí los dos buenos casados el sueño, o revelación que habían tenido: dieron parte de ello al sumo pontífice Liberio, al cual la Virgen había hecho la misma revelación.

 



   Se convocó el pueblo, se juntó el clero, y se ordenó una devota procesión. Llegados al monte, hallaron cubierto de nieve un espacio muy bastante para una iglesia capaz: se señaló el lugar para ella, y de la hacienda de los caballeros devotos de la Virgen, luego se comenzó a labrar, y se acabó suntuosamente. 




   Esta fué la primera Iglesia que se edificó en Roma, con título y advocación de nuestra Señora. Se llamó al principio Nuestra Señora de las Nieves, por el milagro que aquí queda referido; y también la basílica o templo de Liberio, por haber acaecido este milagro en su tiempo, y después se llamó basílica de Sixto, por haber el papa Sixto III de este nombre, sucesor de Celestino, renovado y reedificado aquella iglesia, adornándola con excelentes imágenes y pinturas sagradas. Tuvo asimismo nombre de Santa María del Pesebre, por haberse puesto en una capilla de dicha iglesia el pesebre en que Cristo nuestro Señor, recién nacido, fué reclinado en el portal de Belén: más después como en Roma se hubiesen edificado muchas y muy grandes iglesias de nuestra Señora, dieron a esta de las Nieves título de Santa María la Mayor, para diferencia de las demás y mostrar la excelencia que tiene sobre todas las que hay en aquella ciudad: la cual así como en las demás cosas muestra su gran piedad; así en la devoción de la sacratísima Virgen se esmera mucho, y se aventaja sobre las otras ciudades del mundo: porque cierto es cosa que pone admiración y causa devoción el considerar los muchos y magníficos templos que hay de la Virgen en Roma, y que el clero y casi todas las religiones que hay en ella están debajo de la protección y tutela de la santísima Virgen, y tienen iglesia particular suya para servirla y honrarla: porque dejando aparte las iglesias colegiatas de canónigos seglares, como son las de Santa María Transtiberim, y la de la Rotunda, y la de Santa María in Via Lata, y no hablando de la de Santa María de la Estrada, que es de los padres de la Compañía de Jesús (que es religión de clérigos reglares), y pasando en silencio otras muchas iglesias particulares y de menor nombre; la religión de la Cartuja tiene en Roma por su principal morada, el nuevo templo de Santa María de los Ángeles; la de santo Domingo, el de Nuestra Señora de la Minerva: la de san Francisco, el de Nuestra Señora de Ara Cœli: la de los ermitaños de san Agustín , el de Nuestra Señora de la Paz: la del Carmen, el de Nuestra Señora Transpontina: la del Monte Olivete, el de Nuestra Señora la Nueva: la de los Servitas, el de Santa María in Via: de manera que si bien se mira, todas las religiones están debajo de las alas y amparo de la Virgen , y casi todas tienen en Roma templos (y muchos de ellos muy suntuosos) de su advocación, en los cuales ella es reverenciada, y más particularmente en este de las Nieves, cuya fiesta se celebra hoy: y por esto se llama Santa María la Mayor, y el Señor en ella ha obrado grandes maravillas, por los ruegos de su benditísima Madre. A esta iglesia mandó san Gregorio el Magno, que viniese la solemne procesión de todos los estados y condiciones de gente que había en Roma, cuando aquella cruel y horrible pestilencia la asolaba y destruía: de esta iglesia ordenó Estéfano papa II de este nombre, que saliese otra procesión para aplacar la ira del Señor; y León IV en tiempo de Lotario emperador, con otra procesión que mandó hacer desde la iglesia de San Adriano mártir, a la de Santa María la Mayor, libró la ciudad do Roma de una serpiente cruel y venenosa que la inficionaba. Y san Martin papa, estando celebrando en ella, y queriendo Olimpio, exarco, prenderle o matarle, por orden del emperador, su amo, que era hereje, quedó ciego y no pudo salir con su intento, por no haber permitido la sacratísima Virgen que en aquel templo suyo se cometiese tan gran maldad. Otros muchos milagros ha obrado el Señor en aquel templo, y obra cada día por intercesión de su purísima Madre, la cual preside en él.

 

Santa María la Mayor



   Y con haberlo escogido por morada y tabernáculo suyo, hizo mayor beneficio a Juan Patricio y a su mujer, que si les hubiera alcanzado de Dios hijos, los cuales ya estuvieran acabados, y no hubiera memoria de ellos como ahora la hay, y juntamente con este hecho nos enseñó, cuán bien empleadas son las haciendas que se gastan en edificar, honrar y enriquecer los templos, y cuán bien remunera la Reina del cielo los servicios que los fieles le hacen acá en la tierra.








LA LEYENDA DE ORO—1853.

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