¡Soberana Virgen María, Reina de los Ángeles, Emperatriz de los cielos!, elegida Madre de Dios, concebida en gracia, a quien rinden veneración todos los coros de los Ángeles y Santos del cielo. A Ti me acerco para rogarte que, puesto que bajaste del cielo a la tierra declarando que eres Madre de Merced y de las Misericordias, usa tu piedad con este humilde devoto tuyo. Y para más obligarte, ¡Madre de pecadores!, ¡consuelo de los afligidos!, ¡socorro de todas las necesidades!, me consagro una vez más a Ti, como esclavo y servidor tuyo. Dirígeme, encamíname y ampárame, ¡Señora y Madre mía!, para que acierte a servirte y logre lo os pido y deseo, si es del agrado de tu precioso Hijo Jesús, que vive y reina con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

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