sábado, 21 de octubre de 2017

SANTA URSULA Y SUS COMPAÑERAS, vírgenes y mártires. — 21 de octubre (+ 451).


   La memoria de la gloriosa santa Úrsula y sus compañeras vírgenes y mártires hallamos en un manuscrito muy antiguo que se conserva en el Vaticano. En él se dice que santa Úrsula nació en la Gran Bretaña donde la religión cristiana estaba ya muy floreciente, y que fue hija de Dionot, rey de Cornouaille, y de Doria, princesa nada inferior a su marido, ni en la nobleza de la sangre, ni en las cristianas virtudes. Era a la sazón general del emperador Graciano en la Gran Bretaña, el tirano Máximo; el cual habiéndose hecho proclamar emperador, pasó el mar y desembarcó con todo su poderoso ejército en las costas de aquella parte de las Galias que se llamaba Armónica, y se apoderó de toda ella. Uno de los generales de Máximo que más se había distinguido en aquella expedición, era cristiano, y se llamaba Conán: a éste hizo Máximo gobernador de la Armónica con título de duque, y él puso su residencia en la ciudad de Nantes, dejando en el país gran parte de las tropas que eran de bretones e ingleses. Envió luego diputados al rey de Cornouaille, pidiéndole a su hija la princesa Úrsula por mujer; y como casi todos los oficiales y soldados eran también solteros, encargó a los diputados que trajesen de la isla todas las doncellas que pudiesen para casarlas con ellos. Le pareció bien al padre de Úrsula, casarla con aquel príncipe tan noble y cristiano, y habiendo recogido gran número de doncellas, para formar aquella colonia que se llamó Bretaña menor, salieron con viento próspero de Inglaterra. Mas una tempestad arrojó toda la escuadra hacia los mares del Norte, sobre las costas de la Galla Bélgica; y habiéndose abrigado Úrsula y sus compañeras en el puerto de Tiel hacia la embocadura del Rhin, siguiendo la corriente de este río, navegaron hasta Colonia, teatro del glorioso triunfo. Porque al saber el emperador Graciano el desembarco de Máximo en las costas Galias, a falta de tropas con que hacerle resistencia llamó en su socorro a los hunos, bárbaros de la antigua Marmacia, que se habían derramado ya por toda Germania, y llegado por las márgenes del Rhin hasta la Galia Bélgica. Luego que descubrieron navíos bretones se apoderaron de ellos, y quedaron sorprendidos al ver en aquella flota una multitud tan grande de doncellas cristianas. El general de los bárbaros quedó tan ciegamente prendado de Úrsula, que no perdonó medio para rendirla: pero la santa princesa le habló con tal resolución y majestad en nombre de todas sus compañeras, que mudada en furor la brutal pasión de aquellos bárbaros, se arrojaron espada en mano contra ellas: a unas atravesaron el pecho, a otras degollaron, a otras asaetearon, pasando todas a aumentar la Corte del Cordero de Dios, con la doble palma de la virginidad y del martirio.

   Reflexión: Con el tiempo se fundó en la Iglesia una célebre congregación de religiosas, bajo el nombre y la protección de santa Úrsula, y por eso se llaman Ursulinas, las cuales entienden en la educación de las niñas, inspirándoles una grande estima de todas las virtudes cristianas. Procuren todas las doncellas imitar en esta virtud a santa Úrsula y a sus compañeras mártires, teniendo su pureza virginal en mayor aprecio que su propia vida, y conservándola limpia de toda mancha.


   Oración: Te suplicamos, Señor Dios nuestro, la gracia de venerar con incesante devoción los triunfos de las santas vírgenes y mártires Úrsula y sus compañeras, para que ya que no podemos honrarlas como merecen, les tributemos al menos humildemente nuestros frecuentes obsequios. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. 



FLOS SANCTORVM
DE LA FAMILIA CRISTIANA

Rezo del Santo Rosario: día SABADO.



Hoy, sábado pedimos a Nuestra Madre y Reina la Virgen María, en su día, muchísimas bendiciones.
Rezamos el Ángelus.

Nuestras peticiones de hoy son:

ü Por la conversión de los pecadores y la nuestra.
ü En reparación de las injurias cometidas contra el Inmaculado Corazón de María.
ü En reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Nuestro Señor Jesús es ofendido constantemente.
ü Por nuestros sacerdotes, religiosas y acólitos.
ü  Por muchas familias católicas.
ü Por todas las personas que se encuentran enfermas, le pedimos humildemente, a nuestra Madre, por ellos.
ü Por nuestros grupos católicos que son constantemente atacados y  cerrados.
ü Por los pedidos y necesidades de una amiga.
ü Por nosotros y nuestros pedidos personales…
ü Hoy: Santa Úrsula y sus compañeras, vírgenes y mártires. 21 de octubre. (+ 451) y de San Hilarión, Abad, (+ 372).



MISTERIO GLORIOSO

1.    La Resurrección en gloria de Nuestro Señor Jesucristo. Fruto: La Fe.
2.    La ascensión de Nuestro Señor Jesucristo a los cielos. Fruto: La Esperanza y el deseo del Cielo.
3.    La Venida del Espíritu Santo sobre María Santísima y los Apóstoles. Fruto: La Caridad y los Dones del Espíritu Santo.
4.    La Asunción de María Santísima en cuerpo y alma al cielo. Fruto: La gracia de una buena muerte.
5.    La Coronación de María Santísima como Reina y Señora de todo lo creado. Fruto: La verdadera devoción a la Santísima Virgen.



viernes, 20 de octubre de 2017

SAN JUAN CANCIO, confesor. (+ 1473) 20 de octubre.



   El glorioso maestro y caritativo sacerdote secular san Juan Cancio fue natural del reino de Polonia, y nació en un lugar llamado Kencio del obispado de Cracovia. Sus padres, no menos nobles por su sangre que por su cristiana piedad, le enviaron a estudiar las letras humanas y divinas a la universidad de Cracovia. Allí se graduó de doctor, y enseñó filosofía, y fue nombrado decano de los doctores de aquella facultad. Leyó después teología con grande aplauso y edificación de sus discípulos, los cuales salían de su escuela no menos virtuosos que sabios. Muchas veces se desnudó de sus vestidos por cubrir a los pobres que hallaba temblando de frío. Le vieron con frecuencia los doctores de la universidad postrado y arrebatado en dulces éxtasis delante de una imagen de Cristo crucificado que estaba en el colegio. La tierna devoción que tenía a la pasión del Salvador le movió a visitar en hábito de peregrino y caminando siempre a pie los santos Lugares de Palestina, para regar con sus lágrimas aquellos sitios que el Señor regó con su sangre. Cuatro veces visitó también el sepulcro de los apóstoles san Pedro y san Pablo: y en una de estas romerías habiéndole asaltado unos ladrones y robado el dinero que llevaba, le preguntaron si tenía más; y el siervo de Dios respondió que no, pero acordándose luego que aun traía algunas monedas escondidas en el vestido, los volvió a llamar y les dijo: «Me había olvidado de estas monedas que aún me quedaban: tomadlas también si queréis.» Los ladrones maravillados de tal ofrecimiento, y movidos de la santidad que en él resplandecía, le restituyeron todo lo que habían robado, pidiéndole perdón de su culpa. Habiendo vacado la iglesia parroquial de Ol-Kusz, cinco millas distante de la ciudad de Cracovia, los rectores de la universidad le confiaron la administración de aquella parroquia, en la cual el santo hizo grandes proezas de caridad, y encendió en amor de Jesucristo los corazones de los fieles; mas temiendo los peligros que van unidos con el cargo de pastor de las almas, hizo muchas instancias para que le descargasen de aquel peso que para su profunda humildad era intolerable, y volvió a continuar sus lecciones de sagrada teología, y a ser al propio tiempo el padre de los pobres, y ángel consolador de todas las personas afligidas. Finalmente, entendiendo que se llegaba el día de su dichoso tránsito, distribuyó a los pobres los pocos objetos que en casa quedaban, y habiendo recibido con extraordinaria devoción los sacramentos de la Iglesia, a los sesenta y siete años de su edad entregó su alma santísima en las manos del Creador. El Señor ilustró después su sepulcro con grandes y continuos milagros.
   Reflexión: El glorioso san Juan Cancio fue un doctor muy sabio de la universidad de Cracovia; y poseyó en grado todavía mayor la verdadera sabiduría. ¿Sabes cuál es ésta? Es la ciencia de los santos; y es una ciencia que a pesar de ser la más sublime está al alcance de todos. Cumplir con los preceptos de Dios y practicar las virtudes cristianas según el estado de cada uno, no es cosa que esté al otro lado de los mares o en lo más alto de los cielos, como dice el Señor, para que nos excusemos de hacerlo por cualquier frívolo pretexto.


   Oración: Concédenos ¡oh Dios omnipotente! que aprovechando en la ciencia de los santos, con el ejemplo de san Juan Cancio, tu confesor, y ejercitando las obras de misericordia, por sus méritos obtengamos el perdón de nuestros pecados. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


FLOS SANCTORVM

DE LA FAMILIA CRISTIANA

Rezo del Santo Rosario: día viernes.



Hoy, viernes pedimos a Nuestra Madre y Reina, la Virgen María y al Sagrado Corazón de Jesús muchísimas bendiciones.
Rezamos el Ángelus.

Nuestras peticiones de hoy son:

ü Por la conversión de los pecadores y la nuestra.
ü En reparación de las injurias cometidas contra el Inmaculado Corazón de María.
ü En reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Nuestro Señor Jesús es ofendido constantemente.
ü Por nuestro viaje y consagración este fin de semana, ¡¡¡muchas gracias!!! A Nuestra Madre.
ü Por nuestros sacerdotes, religiosas y acólitos.
ü  Por muchas familias católicas.
ü Por todas las personas que se encuentran enfermas, le pedimos humildemente, a nuestra Madre, por ellos.
ü Por nuestros grupos católicos que son constantemente atacados y  cerrados.
ü Por los pedidos y necesidades de una amiga.
ü Por nosotros y nuestros pedidos personales…
ü Hoy: San Juan Cancio, confesor. (+1473). 20 de octubre.



MISTERIO DOLOROSO


1.  La Agonía de Nuestro Señor en el Huerto de Getsemaní. Fruto: La contrición por nuestros pecados.
2.  La Flagelación de Jesús atado en la columna. Fruto: La mortificación del cuerpo y el espíritu de penitencia.
3.  La Coronación de espinas. Fruto: La mortificación del orgullo y del amor propio.
4.  Jesús lleva la cruz a cuestas. Fruto: La paciencia en las dificultades.
5.  La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor. Fruto: El don de uno mismo para la obra de la Redención.



                            

jueves, 19 de octubre de 2017

BREVE HISTORIA DEL ÁNGELUS


   El Ángelus se reza a las 6 de la mañana, a las 12 (mediodía) y a las 6 de la tarde. La costumbre de rezar en estos tres momentos de la jornada es muy antigua (en el judaísmo, se recitaba dos veces al día la profesión de fe conocida como Shemá Israel (escucha Israel), posiblemente a causa del texto del Deuteronomio 6, 7 y 11, 19: “Repetirás estas palabras (de la Ley) a tus hijos, las dirás lo mismo en casa que cuando vayas de camino, cuando te acuestes y cuando te levantes”. No es una mera plegaria, sino un acto de fe y de reconocimiento al Dios salvador que se ha manifestado en los acontecimientos de la historia. Es como el credo israelita, y formaba parte de la liturgia oficial del Templo y de la vida privada).

   La costumbre de contemplar el anuncio del ángel Gabriel a María de Nazaret influyó en las comunidades cristianas de los primeros siglos en la comprensión del misterio de la encarnación. Dan fe de ello las aportaciones de los Padres de la Iglesia, tanto orientales como occidentales.

   En el siglo XVI se introdujo la costumbre de separar las tres Ave María con tres versículos, tal como se hace ahora en el rezo del Ángelus. Esta fórmula está documentada por primera vez en un catecismo impreso en Venecia en 1560.

   El Papa Pío V hizo insertar en 1571 esta misma fórmula en el Oficio de la Virgen, aprobado por él, introduciéndola bajo el título “Ejercicio cotidiano”. La fórmula adquiría así un carácter oficial.

El Papa Pío V 


   La oficialidad del Ángelus, si es lícito hablar así, recibe una confirmación definitiva en el Ceremonial editado en 1600 por orden de Clemente VIII.

   A finales del siglo XVII en Francia se rezaba en todas las iglesias: 
“no hay familia cristiana que no rece el Ángelus cuando oye tocar las campanas. Creo que no hay necesidad de exhortar a los cristianos para que lo recen, ya que esta práctica está bien establecida y observada en todas partes”. (Bocquillot).

   El triunfo definitivo y universal del Ángelus se logró cuando

Benedicto XIII,

Benedicto XIII, el 14 de septiembre de 1724, con el breve Iniunctae nobis, concedía cien días de indulgencia por cada vez que se rezara y una plenaria al mes al que lo rezase diariamente de rodillas por la mañana, a mediodía y por la tarde al toque de las campanas. Exhortando a pedir al Señor por la paz y la concordia entre los príncipes cristianos y la liberación de las herejías.



   Benedicto XIV estableció el 20 de abril de 1742 que durante el tiempo pascual se sustituyese el Ángelus por la antífona: Regina caeli laetare.

 Benedicto XIV 

   Finalmente, Pío VII en 1815, añadió al Ángelus tres “glorias al Padre...” en acción de gracias por los dones copiosamente otorgados por la Santísima Trinidad a la Virgen, particularmente por su gloriosa Asunción a los cielos.

   Pío XII favoreció la práctica del Ángelus al mediodía, rezándolo él mismo con sus visitantes peregrinos. El mismo Pío XII, al inaugurar la Radio Vaticana el 11 de febrero de 1958, con el rezo del Ángelus a mediodía, volvía a proponer esta oración a los fieles.

Pío XII


   Tras esto, el Papa Juan XXIII, cuando empezó a impartir la bendición apostólica los días de fiesta, decidió colocar antes de la bendición la oración del Ángelus, uso que adoptaron luego sus sucesores, hasta que se hizo una de las citas de oración tradicionales del obispo de Roma con los fieles romanos y peregrinos.

 Papa Juan XXIII

   En la exhortación apostólica “Marianis cultus”, de Pablo VI (1974) exhorta a “mantener la costumbre de este rezo, donde y cuando sea posible” Entre sus características se señalan: “Su estructura sencilla, su carácter bíblico, su ritmo casi litúrgico que santifica momentos diversos de la jornada, su apertura al misterio pascual, por lo que, mientras conmemoramos la encarnación del Hijo de Dios, pedimos ser conducidos por su Pasión y su Cruz a la gloria de la Resurrección” (n. 41).

   Por último Benedicto XVI ha incluido al final del rezo la fórmula del eterno reposo para ofrecer esa oración en sufragio de las ánimas benditas del purgatorio (indulgencia parcial, aplicable solamente a las almas del purgatorio).


Benedicto XVI  


   Cuando el Papa Pablo VI repasó en su magnífica Exhortación Apostólica “El Culto de María”, las devociones de la Iglesia a la Virgen, al llegar al Ángelus dijo sin más: “Que se conserve tal y como está porque es una plegaria perfecta”.

Pablo VI 

     Los tres momentos de rezar el Ángelus han sido tradicionalmente avisados con el toque de la campana en los pueblos cristianos.

   Al amanecer, al mediodía y al ponerse el sol, tocaba la campana, y toda la comunidad cristiana entendía: -¡es la hora de rezar a la Virgen!... El Ángel del Señor anunció a María…

   Todos interrumpían el trabajo, todos rezaban las tres Avemarías, todos tenían un recuerdo cariñoso para sus difuntos, todos oxigenaban el alma con la oración más tierna a la Madre del Cielo. 



   El mundo se paraba a las doce para alabar a la Virgen, para alabar a Nuestra Reina, en el mayor homenaje que le hacen juntos, hombres y ángeles.

Es muy conocido el cuadro de Jean-François Millet.




   Anochece. El esposo y la esposa han pasado el día trabajando en el campo. Y al oír la invitación de la campana, interrumpen la faena, azadón en mano y canasto en tierra, con los ojos hacia el suelo, rezan y quedan sumidos en profunda oración.

   Recuerdan a un San Carlos Borromeo, que al oír la invitación de la campana como si viniera del cielo, se bajaba de la cabalgadura, estuviera donde fuese, y se arrodillaba aunque fuese sobre el fango.

¿Por qué no dedicar un par de minutos a contemplar el misterio más profundo de nuestra fe, como es la acción de la Santísima Trinidad, que, por María, nos manda la salvación al mundo?

   Porque esto y no otra cosa es el rezo del Ángelus,

   Vemos al Padre enviando al Hijo, al Hijo encarnándose, al Espíritu Santo, pues todo esto es obra Suya, vemos a La Virgen María, ofreciéndose en todo a la Trinidad.


Merece la pena gastar dos minutos en el rezo del Ángelus, porque esos minutos ofrecidos a María, no se pierden, sino que acaban a los pies de Dios.

Dice Bruno Forte: “El ser humano que se detiene, y tiene tiempo para Dios, es la respuesta adecuada ante el Dios que tiene tiempo para el ser humano”.

MODO DE REZARLO

   El Ángelus se debe de rezar tres veces al día, a las 6 de la mañana, a las 12 del mediodía y a las 6 de la tarde.


   Originalmente era necesario que el Ángelus se dijese de rodillas (excepto en domingos y tarde de los sábados, cuando las rúbricas prescribían postura de pie), y que se recitara al toque de campanas; pero una más reciente legislación permite dispensar de éstas regulaciones por motivos justificados, con tal que la Oración sea dicha en las horas apropiadas; mañana, al mediodía y por la tarde.

   En éste caso, el Ángelus debe ser dicho como oficialmente ha sido impreso; pero aquellos que no conocen la oración de corazón, o no saben leer, pueden decir cinco avemarías en su lugar.

   Durante el tiempo pascual, la antífona “Salve Reina del cielo...” con sus versos y oración, sustituye al Ángelus.

   Con el rezo del ángelus se gana indulgencia parcial para vivos e indulgencia parcial para los difuntos.

   El toque característico del Ángelus consiste en el tañido de tres campanadas antes de cada Avemaría, seguidas, finalmente de nueve campanadas algo más rápidas que las tres rítmicas anteriores.

   Nuestros mayores conservan fielmente esta preciosa práctica, que hoy, por desgracia, se ha descuidado.


SAN PEDRO de ALCÁNTARA, confesor. — 19 de octubre (+ 1562).




El admirable penitente y extático contemplativo san Pedro de Alcántara nació en la villa de este nombre, provincia de Extremadura, en España, y fue hijo de don Alfonso Garavito, hábil jurisconsulto y corregidor de la misma villa. Después de haber aprendido las letras humanas pasó a Salamanca a estudiar el derecho canónico, y dando luego de mano a todas las cosas del mundo, tomó el hábito del seráfico padre san Francisco en el convento de Manjarrez a la edad de diez y seis años. Toda la vida anduvo con los ojos bajos, de manera que nunca supo si el coro o el dormitorio eran de bóveda, y a los religiosos del convento les conocía sólo por la voz. Después de la profesión pasó a morar en una soledad, donde se labró una celda que más bien parecía sepultura, en la cual entabló una vida de tan áspera penitencia, que se haría increíble si no la autorizara la bula de su canonización. Comía sólo una vez cada tercer día y a veces se le pasaban ocho sin tomar bocado; traía a raíz de las carnes un cilicio en figura de rallo: dormía no más que hora y media y por espacio de cuarenta años lo hacía de rodillas o sentado, arrimada la cabeza a la pared. Su celda era tan baja que en ella no podía estar en pie, ni tendido a lo largo, su cuerpo estaba hecho una llaga, y no parecía el santo más que un esqueleto animado. Mas así como ningún santo le excedió en su penitencia, pocos tuvieron como él tan sublime don de contemplación: porque su oración era un éxtasis casi continuo, en que Dios le regalaba con delicias de la gloria. A la edad de veinte años fue nombrado guardián de Badajoz: y escogió para sí todos los oficios más humildes del convento. En el tenor de su vida parecía un ángel; pero ordenado de sacerdote fue un abrasado serafín. Cuando predicaba al pueblo, con sola su vista y presencia ablandaba los corazones más duros, y los sermones que hacía solían quedar interrumpidos por lágrimas y gemidos dolorosos; así renovó en muchos obispados el espíritu de penitencia. Le nombraron provincial, y emprendió luego la reforma de su Orden para resucitar en ella el primitivo espíritu de san Francisco, obra dificultosísima que llevó a cabo, y fue confirmada por breve de Julio III, y ponderada de santa Teresa de Jesús y de san Francisco de Borja, que se encomendaban en las oraciones de este gran siervo de Dios. Quiso tomarle por confesor el emperador Carlos V, cuando estaba meditando su retiro en el monasterio de Yuste; pero el santo se resistió con tales razones, que el emperador se rindió a ellas. Finalmente siendo comisario general de España para la Reforma, se hizo llevar al convento de Arenas, donde en un dulcísimo éxtasis, entregó su alma al Creador, a la edad de sesenta y tres años. 


   Reflexión: De este santísimo varón dice santa Teresa: «Hele visto muchas veces con grandísima gloria. Di jome la primera vez que me apareció: ¡Qué bienaventurada penitencia, que tanto premio había merecido!» ¿Somos nosotros discípulos de Jesucristo? Pues no nos avergoncemos de vestir su librea. Pobre soy, dice él por el Salmista, y lleno estoy de trabajos desde mi más tierna edad: ¿y no será un verdadero contrasentido, que, mientras nuestra cabeza de Cristo está coronada de espinas, andemos nosotros nadando en los regalos y deleites?

   Oración: ¡Oh Dios! que te dignaste ilustrar al bienaventurado san Pedro, tu confesor, con el don de una altísima contemplación, y con el de una admirable penitencia; te suplicamos nos concedas por sus méritos que mortificada nuestra carne, alcancemos mayor inteligencia de las cosas celestiales. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


FLOS SANCTORUM


DE LA FAMILIA CRISTIANA

Rezo del Santo Rosario: día jueves.


Hoy, jueves pedimos a Nuestra Madre y Reina, la Virgen María muchísimas bendiciones.


Rezamos el Ángelus.

Nuestras peticiones de hoy son:

ü Por la conversión de los pecadores y la nuestra.
ü En reparación de las injurias cometidas contra el Inmaculado Corazón de María.
ü En reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Nuestro Señor Jesús es ofendido constantemente.
ü Por nuestro viaje y consagración este fin de semana, ¡¡¡muchas gracias!!! A Nuestra Madre.
ü Por nuestros sacerdotes, religiosas y acólitos.
ü  Por muchas familias católicas.
ü Por todas las personas que se encuentran enfermas, le pedimos humildemente, a nuestra Madre, por ellos.
ü Por nuestros grupos católicos que son constantemente atacados y  cerrados.
ü Por los pedidos y necesidades de una amiga.
ü Por nosotros y nuestros pedidos personales…

ü Hoy: San Pedro de Alcántara, confesor. — 19 de octubre (+ 1562).


MISTERIOS GOZOSOS


1.     La Anunciación y la Encarnación del Verbo Divino. Fruto: La virtud de la humildad.
2.     La Visitación de María Santísima a su prima Santa Isabel. Fruto: La caridad fraterna.
3.     El Nacimiento del Niño Jesús en el portal de Belén. Fruto: El espíritu de pobreza.
4.     La Presentación del Niño Jesús en el Templo y la Purificación de Nuestra Señora. Fruto: La obediencia y la pureza.
5.     El Niño Jesús perdido y hallado nuevamente en el Templo. Fruto: Buscar siempre la voluntad de Dios.


miércoles, 18 de octubre de 2017

Rezo del Santo Rosario: día miércoles.


Hoy, miércoles pedimos a Nuestra Madre y Reina, la Virgen María muchísimas bendiciones.

Nuestras peticiones de hoy son:

ü Por la conversión de los pecadores y la nuestra.
ü En reparación de las injurias cometidas contra el Inmaculado Corazón de María.
ü En reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Nuestro Señor Jesús es ofendido constantemente.
ü Por nuestro viaje y consagración este fin de semana, ¡¡¡muchas gracias!!! A Nuestra Madre.
ü Por nuestros sacerdotes, religiosas y acólitos.
ü  Por muchas familias católicas.
ü Por todas las personas que se encuentran enfermas, le pedimos humildemente, a nuestra Madre, por ellos.
ü Por nuestros grupos católicos que son constantemente atacados y  cerrados.
ü Por nosotros y nuestros pedidos personales…
ü Hoy: San Lucas, evangelista. — 18 de octubre (+ 86).



MISTERIO GLORIOSO

1.    La Resurrección en gloria de Nuestro Señor Jesucristo. Fruto: La Fe.
2.    La ascensión de Nuestro Señor Jesucristo a los cielos. Fruto: La Esperanza y el deseo del Cielo.
3.    La Venida del Espíritu Santo sobre María Santísima y los Apóstoles. Fruto: La Caridad y los Dones del Espíritu Santo.
4.    La Asunción de María Santísima en cuerpo y alma al cielo. Fruto: La gracia de una buena muerte.
5.    La Coronación de María Santísima como Reina y Señora de todo lo creado. Fruto: La verdadera devoción a la Santísima Virgen.



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